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Santo Domingo
Los amigos que no conocieron Óscar ni Katty

Daniel Mora y Tatiana Rodríguez vivieron de cerca el dolor de las familias.

Jueves 12 Julio 2018 | 10:00

Eran los últimos días de mayo y en los medios locales se reportaba el drama de las familias de Óscar Villacís y Katty Velasco.

Daniel Mora estaba atento al noticiero. Ese día salió una nota en la que Elvia Villacís, hermana de Óscar, pedía  a la ciudadanía ayuda para una rifa en la que se sortearía una licuadora y una waflera.
Los recursos eran para costear los pasajes y la estadía de un viaje a Bogotá en el que conjuntamente con Ana María Velasco buscaron respuestas sobre el secuestro de la pareja de santodomingueños.
El número de Elvia salió en la pantalla y Daniel no dudó en agregarlo en los contactos de su celular.
Al día siguiente lo primero que hizo fue marcarle y ofrecerle ayuda para vender los boletos.
“Elvia me contó que solo había vendido tres, yo le dije véngase a la avenida Chone que acá vendemos”, recuerda el hombre que se dedica a elaborar años viejos gigantes y a la publicidad.
Ese día vendieron 80 y días después los dos viajaron a El Carmen, donde les compraron aproximadamente 300 más y les donaron más presentes.
El viernes pasado Daniel aguardaba en la casa de la familia Villacís los restos del joven asesinado por la organización de alias “Guacho”.
Lucía una camiseta con la foto de Katty y Óscar y la frase “Los queremos vivos”.
“La pensaba usar para cuando vengan”, señaló con tristeza.
Él nunca los conoció, pero entendió el dolor de sus familias durante los 80 días en los que no se tuvo noticias de ellos.
> agradecida. Gestos como el de Daniel dibujan una sonrisa en medio del rostro triste de María Gómez, la madre de Óscar.
“Hubo gente que sin conocernos nos acompañaron y que cargaron en brazos el ataúd de mijo”, expresó agradecida.
El domingo, en el sepelio, Tatiana Rodríguez no dudó en tomar el micrófono para despedir a Óscar con sentidas palabras.
“Estoy aquí aunque no conocí a Óscar y Katty. Les pido a sus familiares que no dejen esto así, que no se queden callados y luchen hasta las últimas consecuencias para saber por qué les hicieron tanta maldad”, dijo en su discurso.
El martes, aún dolida por la pérdida de los jóvenes, aseguró que ella tampoco conocía ni a la pareja ni a sus familias. “Pero sentí el dolor de las pérdidas como si fueran mis hijos”.
Un fin de semana vio a Elvia y Ana María vendiendo boletos para la rifa en el parque central. No dudó en ofrecerles su ayuda. 
“Estaban con un parlante y un micrófono que les habían prestado, una persona les había ofrecido que iba a llegar para animar, pero a la final no llegó”, dijo.
Fue cuando asumió el rol y  con su voz firme empezó a llamar a los transeúntes para que colaboren.
Unos lo hacían, otros los ignoraron.
“Santo Domingo fue frío, indolente. El domingo (en el sepelio) yo pensé que no iba a haber espacio en el cementerio, pero solo estaba la familia y los periodistas”, manifiesta.
Ese día, en el cementerio central, Tatiana y Daniel llevaron en sus manos globos blancos que fueron soltados al cielo como un pedido de justicia y como un recuerdo de los amigos que Óscar y Katty no conocieron.