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Un amor platónico
Por: Yuliana Marcillo

Domingo 10 Junio 2018 | 11:00

 A mis doce años tenía una obsesión: soñaba con el significado de la expresión «amor platónico» en el mundo real, un mundo que yo aún no experimentaba. El término se lo había escuchado a una prima, pero me adueñé de él, me volví protagonista, lo hice mío. Le dedicaba muchas horas a ese amor sin rostro, sin nombre, sin cuerpo, imaginando cómo sería, idealizando su perfección, la sinfonía de nuestros cuerpos coincidiendo en esta vida. Me sentaba en el pasillo que daba a la escalera y soñaba despierta. Obviamente desconocía el origen de su significado, que Platón tenía que ver con ello y que en su teoría ese tipo de amor está desprovisto del elemento sexual, basándose únicamente en la virtud. Mis deseos estaban lejos del concepto filosófico. Yo quería tocarlo, olerlo, besarlo, pero no a corto plazo, deseaba que tuviéramos que luchar para conseguirlo, que no fuera fácil, que valiera absolutamente la pena. Hoy recuerdo con gracia aquellos días y como si aún fuera esa niña sigo preguntándome sobre su existencia. Sigo soñando despierta.